Valles Calchaquíes: vinos, empanadas, folclore y más

turismo por los valles calchaquíes

A la provincia de Salta, en el norte argentino, se la conoce como “La linda”. Ese apelativo tiene sus razones: sus valles y quebradas, sus caminos de altura y sus pintorescos pueblos cargados de historias que forjaron la cultura de la región la convierten en un lugar de ensueño para cualquier visitante. 

Además, es la tierra de las sabrosas empanadas y tamales (todos los años se realizan competencias para elegir los mejores) y, por supuesto, del vino, donde se destaca el famoso Torrontés.

Si ya tuviste la suerte de pasear por su pintoresca capital y vivir la experiencia de cantar a viva voz las canciones del folclore nacional, es hora de salir al camino y visitar otras maravillas.

turismo en los valles calchaquíes

Turismo en los Valles Calchaquíes, la ruta asombrosa

Andar por el circuito de turismo de los Valles Calchaquíes es un viaje hermoso: el paseo propone visitar pueblos de ensueño con casitas blanquecinas, geografías con formas caprichosas, cardones que crecen en el silencio y senderos por cerros sinuosos que alcanzan alturas importantes. 

Son unos 500 km que comienzan en Salta capital y van hacia la Quebrada de San Fernando de Escoipe, pasando por Payogasta, Cachi, San Carlos y llegando finalmente a Cafayate. 

A medida que se sube la montaña, podrás ver las terrazas donde se cultiva maíz, porotos, arvejas, los alimentos autóctonos de esta tierra sabrosa. 

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Podrás cruzar también la famosa «Cuesta del Obispo», llamada así porque en 1622 la máxima autoridad eclesiástica salteña – monseñor Cortázar – pernoctó en la mitad del camino.

La “Piedra del Molino” marca el punto más alto de la cuesta (3348 m.s.n.m): la sugerencia es que pares, bajes del auto y te dejes encantar por este paisaje que deja sin palabras.

Cachi, la tierra colorada de pimientos

Una escapada interesante si vas en otoño -marzo a mayo en el hemisferio sur- es hacer un stop en la ciudad de Cachi. Verás que un rojo intenso tiñe el suelo: se trata de los famosos pimientos que los productores dejan secar al sol tras cosecharlos a mano, pacientemente.
Los pimientos son extendidos en grandes superficies, conocidas como canchones, hasta alcanzar una densidad de 2800 kilos por hectárea. Allí se deshidratan durante dos semanas. 

Vinos de altura y talento artesanal

Para maridar estas exquisiteces, resultan ideales los vinos nacidos de este terroir con más de 300 días de sol al año y donde reina el Torrontés, variedad blanca que aquí se expresa con absoluta excelencia y elegancia.

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Si ya visitaste las bodegas e hiciste turismo por los Valles Calchaquíes y ya probaste el delicioso vino salteño, es momento de disfrutar de otros tesoros locales que hacen confluir en una misma línea de tiempo la historia y la cultura.

Para eso, es necesario llegar a Seclantás, uno de los pueblos mejor conservados de Salta. A lo largo de su calle principal, antiguas casonas de adobe con grandes patios y galerías frescas en las que se destacan los detalles arquitectónicos le dan al lugar un aire mágico.

Las tradiciones andinas de los pueblos originarios llegan hasta nuestros días a través de los artesanos de esta ciudad única, donde están los hacedores de alfarería, pero sobre todo de tejidos. 

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Es que esa localidad es la cuna del poncho salteño, creados con lana de llama o de oveja, el atuendo típico de los gauchos del Norte. También elaboran chales, ruanas, caminos de mesa y otros hilados finísimos, con diseños de paisajes norteños o inspirados en motivos incaicos. Valles Calchaquíes, sin dudas un lugar mágico que vale la pena visitar una y otra vez, para continuar descubriendo sus bellezas.

Te invitamos a seguir leyendo sobre el Torrontés argentino: https://blog.winesofargentina.com/es/sin-categorizar/semana-para-el-torrontes/

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