11 viñedos esenciales para el Malbec argentino

mejores viñedos para el malbec

Petrus, Romanee Conti, Masseto o To Kalon son vinos esenciales en el mundo y tienen un factor común: también son viñedos que se convirtieron en referentes para los viticultores de sus regiones. Quien los pide sabe con qué se va a encontrar y más de una vez son tomados como parámetro para descubrir nuevos vinos de cada una de estas zonas. 

Esto mismo sucede hoy en Argentina gracias a un puñado de viñedos que por su consistencia y calidad dan origen a vinos con nombre propio, más allá de la uva con la que están elaborados. Son algunos de los mejores viñedos para el malbec que llegan a la botella para ofrecernos la esencia más precisa de un terroir que cualquier winelover puede usar de referencia para seguir explorando una región.

Por suerte, con los años la lista de los mejores viñedos para el Malbec en Argentina aumenta: Pero sin dudas los 11 que recorreremos a continuación son los que ya se han ganado un lugar de privilegio en la historia del vino argentino y la mente de muchos consumidores.

Mejores viñedos para el Malbec argentino

Adrianna Vineyard. Cuando a comienzos de la década de 1990 Nicolás Catena plantó un viñedo a 1500 metros de altura en Tupungato, muchos dijeron que estaba loco y nadie suponía que se convertiría en uno de los mejores viñedos para el malbec. Por esos años nadie creía que a esa altura las uvas madurarían debido al frío de la montaña. Y, sin embargo, ahí está la magia del terroir. “Adrianna Vineyard es un lugar con clima Winkler I pero con una excelente insolación, de modo que el Malbec madura perfectamente”, explica Laura Catena. 

Sin embargo, para ella la esencia de este viñedo es “su origen geológico violento, que acumuló carbonato de calcio en parcelas con perfiles de suelos diversos en muy poca distancia”. Esto último hace posible elaborar diferentes tipos de vinos de Malbec –y otras cepas– que están considerados entre los mejores del país, como Fortuna Terrae, River Stones y Mundus Bacilus, y entre los top wines del mundo. 

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Altura Máxima. Cuando Donald y Ursula Hess compraron Estancia Colomé en 2003 se enamoraron de los terruños de altura. Fue entonces que decidieron explorar las montañas y los valles Calchaquíes en busca de nuevos desafíos. 

Así nació Altura Máxima, a 3111 metros, en Payogasta. “Además de la influencia de la altura, la gran diferencia de esta viña con el resto del valle son los suelos con alta concentración de granito y piedras volcánicas, que otorgan al Malbec un carácter mineral y floral combinado con una acidez natural única. Esta viña simboliza el espíritu pionero y emprendedor de los propietarios de Bodega Colomé”, asegura Thibaut Delmotte, enólogo de la bodega. 

Chacayes. Este vino de Francoise Lurton tiene la particularidad de haber dado origen a una de las Indicaciones Geográficas más preciadas del Valle de Uco, Los Chacayes (por supuesto, uno de los mejores viñedos para el malbec). 

Todo comenzó en 1995 cuando Lurton decidió plantar un viñedo allí impulsado por su padre, el célebre André Lurton. Además de Malbec, cultivan Cot y otras cepas, pero esas dos son las estrellas de esta viña a 1450 msnm que en 2002 dieron lugar al primer Chacayes. Ese vino en 2020 se convirtió en el primero de Argentina en ocupar un puesto en el TOP10 de WineSpectator, con su cosecha 2015.

Finca Coletto. En su colección Terroir Series, Trapiche rinde homenaje a productores con los que trabaja desde hace años y entre ellos siempre se destaca el viñedo que Victorio Coletto plantó en 1945 en El Peral, Tupungato. 

Sergio Casé, enólogo de Trapiche, recuerda: “Conocí esta finca en 2001 y me impactó. Rodeado de perales y manzanos estaba este hermoso viñedo, el primero en espaldero bajo que veía en el Valle de Uco. Verlo me transportó a Burdeos”. 

Regada por surco, en esta finca los racimos de Malbec cuelgan a pocos centímetros del suelo y sin dudas esto es la clave de su elegancia y acidez particulares, que lo convirtieron en el mejor Malbec de la edición 2018 del Concurso Internacional de vinos “Les Citadelles du Vin”.

Finca Altamira. Achával Ferrer es de las bodegas que posicionaron al Malbec en los más alto a comienzos del 2000, misión en la que este viñedo de 1950, ubicado al sur del Valle de Uco, fue clave. 

Según Gustavo Rearte, winemaker de la bodega, la nobleza de Finca Altamira radica en “los suelos del lugar, combinados con el clima y sus variaciones en cada vendimia. Aprendimos que los suelos reaccionan de acuerdo a las condiciones de la añada y dan una expresión única cada año que debemos respetar”. 

Se trata de suelos de piedra combinada con cenizas volcánicas sobre rocas de gran tamaño, que permiten un manejo sustentable. Es lo que se disfruta en cada copa de Achával Ferrer Finca Altamira. 


Cada región tiene su viñedo esencial para el Malbec

Marchiori Vineyard. A fines de los 80, cuando Paul Hobbs llegó por primera vez a Mendoza y en auto desde Chile, un viñedo a la vera de la ruta en Perdriel llamó su atención. Por las cosas del destino, en 1999 elaboró el primer Cobos Malbec con uvas de esa finca donde hay vides de ochenta años que definen su sedosidad y carácter frutal. 

Andrés Vignoni, winemaker de Viña Cobos, resalta: “El viñedo Marchiori tiene un gran valor histórico, pero además destacamos su riqueza en la heterogeneidad de suelos. Es un origen ideal para Malbec y Cabernet”. Cobos Marchiori Malbec es uno de los vinos argentinos con más altas calificaciones internacionales y cuenta con 100 puntos de James Suckling para su vendimia 2017.

Noemía. Hans Vinding Diers llegó a la Patagonia durante la década de 1990 para asesorar a la Bodega Humberto Canale. Esta incursión entre viejas viñas patagónicas le permitió descubrir un tesoro olvidado en Mainque, Alto Valle de Río Negro, otro de los mejores viñedos para el malbec. “El viñedo Noemía es algo único en el mundo con 1,5 hectáreas de cepas francesas de Malbec cultivadas a pie franco hace 89 años (en 1932). Cuando lo encontré supe que debía devolverlo a la vida”. 

Esta finca de suelos aluviales recibe la influencia de un clima muy benévolo que permite el cultivo orgánico y sustentable desde siempre y se beneficia de las puras aguas de riego de Río Negro. Las primeras vinificaciones fueron para consumo personal, pero pronto se supo de su existencia y Noemía Malbec se convirtió en uno de los top Wines de Argentina ya desde su primera añada, 2001. 

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Per se. A partir de un singular viñedo, Edgardo Del Pópolo y David Bonomi elaboran una saga de vinos excepcionales. Propiedad del Monasterio del Cristo Orante, en Gualtallary, Valle de Uco, el viñedo fue descubierto por Del Pópolo durante un retiro espiritual con los monjes. “La fe nos llevó a ese lugar”, dice. Fue en un momento en que decidió caminar por las viñas del monasterio cuando divisó un blanco calcáreo, curioso a los ojos de este agrónomo que conoce Mendoza como pocos. 

Al llegar sintió que caminaba sobre un colchón de aire entre jarillas y hierbas de montaña. “El suelo de Per Se está tapizado de millones de piedritas blancas y alguna roca pequeña con muchas incrustaciones. Es un suelo único”. Esto lo entusiasmó y propuso a los monjes desarrollar un viñedo. Era 2013 y optaron por cultivar en gobelets sobre la ladera, algo novedoso para Argentina, e iniciaron un profundo estudio de este lugar que hoy es origen de Per Se Iubileus Malbec, recientemente merecedor de 100 puntos Parker con su cosecha 2018. 

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Piedra Infinita. En 2009 Sebastián Zuccardi comenzó en Valle de Uco la plantación del viñedo que cambiaría el rumbo de la bodega familiar (y que merecidamente se convirtió en uno de los mejores viñedos para el malbec). El lugar elegido fue el sur de Paraje Altamira donde llegó tras años de vinificar uvas del valle. “Cada año notábamos que Altamira tenía algo especial: estilo y consistencia”. Entonces apostó por una zona nunca antes cultivada por sus pronunciadas pendientes –imposible sin riego por goteo– que demandó remover mil camiones de piedra. Así descubrió un terroir único que combina el clima de montaña con suelos heterogéneos y pedregosos, con granito y alta concentración de carbonato de calcio.

Esta complejidad exigió investigación hasta identificar al menos doce tipos de suelos en 37 hectáreas que dieron lugar a 40 parcelas que vinifican individualmente. El resultado son vinos sorprendentes como Piedra Infinita Malbec 2016 y Piedra Infinita Gravascal 2018, que alcanzaron ni más ni menos que los 100 puntos Parker. 

Un terroir, un viñedo, un malbec

Yacochuya. Cuando Argentina aún no compartía el fruto de sus viñedos con el mundo, Arnaldo Etchart, mítico viticultor de los Valles Calchaquíes, convocó a Michel Rolland para aggiornar el estilo de sus vinos. Al llegar a Cafayate, Rolland quedó impresionado con los viñedos cultivados a 1700 metros de altura, pero en particular con el de Yacochuya, una viña salvaje a 2000 metros. 

Fue entonces que, en 1999, junto a los Etchart elaboró el primer Yacochuya Malbec, etiqueta que cambió el modo en que el mundo vería al vino argentino. “Yacochuya es un viñedo centenario de Malbec plantado en espaldero en 1913 sobre suelos arenosos, pedregosos, con mucha presencia de calcáreos. Además, al estar a 2000 metros de altura el clima permite una maduración lenta ideal”, explica Marcos Etchart, encargado de la bodega y los viñedos, cuya filosofía es en cada vendimia elaborar el vino que mejor exprese el viñedo.

Val de Flores. Durante los años que Michel Rolland asesoró a diferentes bodegas en Mendoza descubrió muchos de los mejores viñedos de Malbec de la provincia. Uno que siempre lo apasionó se encuentra en Vista Flores, muy cerca del Clos de los Siete, y fue el primero que adquirió para su colección personal. 

Con las uvas de este viñedo de 19xx elabora el primer Val de Flores, su top Malbec con el que conmovió a los expertos del mundo sobre el potencial de los terruños argentinos. Hoy, este Malbec ya es un referente entre los más clásicos tintos del Valle de Uco. 

Sin dudas, esta lista de los mejores viñedos  para el Malbec muy pronto continuará creciendo gracias a los vinos elaborados con uvas de parcelas que sorprenderán al mundo. Eso demostrará que en Argentina aún queda mucho terroir por descorchar.

Para descubrir secretos sobre el malbec y la cocina vegetariana, podés seguir leyendo: Malbec y gastronomía veggie, el maridaje menos pensado

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