Sauvignon Blanc y Semillón, dos vinos blancos argentinos con futuro asegurado

vinos blancos argentinos
Argentine White Wines

Las bodegas argentinas hoy son reconocidas en el mundo por sus grandes tintos. Sin embargo, el principal productor de vinos de Sudamérica tiene mucho para ofrecer en materia de blancos.

Qué sucede con los dos vinos blancos argentinos

Nada es como era, incluso en la industria del vino en la Argentina. Es cierto que en el país la mayoría de las variedades blancas siempre estuvieron relegadas tras la reina Chardonnay y la estrella local, el Torrontés. Pero en los últimos años el despertar de los blancos llevó a muchos enólogos a poner especial atención en los clásicos de Bordeaux: Sauvignon Blanc y Semillón.

Como resultado, en muy poco tiempo se lograron vinos con carácter propio que aportan a la diversidad de las etiquetas argentinas y renuevan el entusiasmo de los consumidores.

Esto explica el auge internacional del Sauvignon Blanc, al que apostaron muchas bodegas ya que se da muy bien desde Jujuy, a casi 3000 metros de altitud, hasta Patagonia, a los 45 grados de latitud sur.

Pero esta no es la única uva blanca del momento: algunos quieren rescatar del olvido al Semillón, pieza clave de la vitivinicultura argentina en el siglo XX.

Y si bien uno está muy difundido y el otro es un vino de nicho, ambos representan una atractiva oportunidad para afianzar la diversidad y, por lo tanto, el crecimiento.

Argentine White Wines
En Argentina, las uvas blancas representan el 18% del viñedo nacional (36.400 ha, INV).

Dos variedades para dar en el blanco

 

Las uvas blancas representan el 18% del viñedo nacional (36.400 ha, INV), siendo 2000 de Sauvignon Blanc y apenas 700 de Semillón, aunque a los ojos del consumidor pueden parecer mucho más.

“Desde la cosecha 2018, los Sauvignon Blanc se destacan por su expresión y gran frescura, y si bien no somos un referente como Chile, el Valle del Loire y Nueva Zelanda, nos sirven para seguir mostrando el amplio abanico vínico de Argentina”, afirma Alberto Arizu, de Luigi Bosca.

Para Juan Pablo Michelini, en tanto, “el Sauvignon Blanc está diríamos en pausa porque han salido otras variedades, como el Semillón. Justamente en Altar Uco estoy elaborando uno puro”. Michelini desde 2009 vinifica Sauvignon Blanc en el Valle de Uco, logrando vinos más estilo Loire, minerales y austeros, con nervio y texturas que favorecen la guarda por varios años, incluso con tapa a rosca.

Según José Galante, enólogo de Bodega Salentein, “las zonas altas del Valle de Uco son las más indicadas para el Sauvignon Blanc. Esta cepa es muy demandante y sensible al sol. Cuando profundizamos en su conocimiento aparecieron los buenos vinos, y soy optimista con respecto a su futuro”, asegura.

Por su parte, Matías Michelini, el enólogo que más hizo por la fama del Sauvignon Blanc, afirma con entusiasmo: “Recién está empezando su gran adaptación a la altura y a climas más fríos, que es donde mejor se expresa, y eso habla muy bien de los vinos de cordillera. Es lo que sucede en San Pablo, a más de 1500 metros, donde nacen las uvas que uso para Agua de Roca; un blanco austero, mineral, con tensión y nervio”.

En cuanto al Semillón considera que se viene un despertar de esta cepa histórica, con viñedos centenarios en zonas tradicionales, y “vinos que vuelven a ponerla en valor”.

Daniel Pi, chief winemaker de Trapiche y Bemberg Estate Wines, explica que “el Semillón da blancos de muy buena calidad, pero es apenas un nicho, está poco difundido. Sin embargo, tiene buena aceptación en el ambiente de los vinos de culto”.

Desde Mendel Wines, Roberto de la Mota, uno de los pioneros en revalorizar al Semillón, destaca que “viene cada vez con más fruta, frescura e identidad, gracias a la conexión que logramos con el terruño. Vinificando lotes por separado obtenemos vinos más interesantes”.

Rogelio Rabino, de Kaiken Wines, es de los que hace un típico corte bordelés blanco con Semillón y Sauvignon Blanc, “soy amante de los blancos Bordeaux y me encanta como el Semillón se complementa con el Sauvignon Blanc a partir de nuestra finca de Agrelo (Luján de Cuyo). EL Semillón aporta volumen y largo de boca con miel y peras mientras que el Sauvignon es una explosión de cítricos. Apostamos al white blend porque con los varietales es lógico que otros países están mejor posicionados pero este resultado funciona muy bien en todos lo mercados”.

Por su parte, Juan Roby, de Bodega Lagarde, tomó una de las decisiones más curiosas del mercado al elaborar un rosado orgánico al combinar Semillón con Malbec, “es un field blend que nace de nuestras tres hectáreas de 1906 justo detrás de la bodega. Es 90% Semillón y se convirtió en un éxito inmediato. De todos modos, el Semillón siempre lo tengo a mano para otros blancos, siempre un porcentaje me ayuda a definir el estilo de nuestros vinos”.

Ambos cepajes también se lucen más allá de Mendoza. En el Noroeste argentino, donde las viñas se encuentran por encima de los 1700 metros de altura, el Sauvignon Blanc se adaptó muy bien, aunque tuvieron que trabajar mucho para lograr vinos refrescantes, según Alejandro Pepa, enólogo de El Esteco. “Me gusta mucho su expresión, es una muy buena variante al Torrontés”, dice. También en las alturas extremas de Tacuil, Payogasta y Guacalera (Jujuy) se da con mucho carácter.

El Semillón de Humberto Canale es un clásico vino patagónico. Lo vinifican desde 1976 y proviene de un viñedo de 1942. “Tenemos más demanda de Semillón que de Sauvignon en las franjas de precios medio-altos”, afirma Guillo Barzi, Director de esta bodega centenaria.

Patricia Ortiz, de Tapiz y Wapisa Wines, presiente que hay cada vez “más interés por el Sauvignon Blanc. Nos empiezan a mirar por los blancos, y nuestro Sauvignon no es la excepción. Amable y fácil de tomar, es ideal para vino de cocktail, una categoría en crecimiento”.

Ricardo Galante, de Bodega del Fin del Mundo, vinifica más Semillón en San Patricio del Chañar, Neuquén, e insiste con que “da vinos elegantes y honestos, con dejos minerales. Pero -admite- falta que lo hagamos conocer un poco más”.

Su vecino Leonardo Puppato, de la bodega Familia Schroeder, trabajó mucho para lograr Sauvignon Blanc con tipicidad y longevidad. “Siempre se pensó sin madera pero, al ser flaco, un toquecito de roble ayuda al potencial de guarda, como sucede con nuestro Saurus Select”, asegura.

Los lugares fríos y extremos sin dudas permitirán una nueva era en estos blancos, con vinos muy originales como el Semillón de Mar de las playas de Chubut, o el Sauvignon Blanc de Chapadmalal, en Buenos Aires, frente al Atlántico, que en 2020 dio vinos de calidad excepcional.

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