Perspectiva de sommelier: El Chardonnay vuela alto en Argentina

Destacadas / Destacado / Trends / 11 mayo, 2020

Por: Stefanie Paiva

Chardonnay, es una variedad familiar para la mayoría de los consumidores de vino del mundo. Pero seguro muy pocos tengan claro que el Chardonnay en Argentina se destaca con vinos increíbles. En general todos saben que su cuna es Borgoña, donde se elaboran las etiquetas más preciadas, costosas e imitadas. Otros asociarán la cepa con Napa Valley o el sur de Australia, hoy los invitamos a descubrir cómo se luce la reina de las blancas en los viñedos argentinos. 

 

Argentina cuenta con unas 6.000 hectáreas de Chardonnay, el 80% de las cuales se encuentra en Mendoza. Si bien existen referencias a materiales masales anteriores, es a partir de que se plantaron clones franceses en la década de 1990, destinados a la elaboración de espumosos, cuando nacen los primeros vinos tranquilos de la variedad, enfocados en la alta gama y con crianza en roble y battonage. Detrás de alguno estaba la mano de Paul Hobbs, que había llegado al país desde California para trabajar el varietal en Catena Zapata.

 

Esa fue la primera “revolución”. Los Chardonnay high end, profundos y cremosos, marcaron un antes y un después en la historia del varietal en Argentina. Entre ellos aún se destacan Angélica Zapata de Catena Zapata (primera vendimia, 1995), Finca Los Nobles de Luigi Bosca (1998), y Salentein Primus (1999).

 

Pepe Galante, winemaker de Bodega Salentein y pionero en los ´90 en la elaboración de aquellos blancos, con fermentación y crianza en barrica, hoy explica que con el tiempo este estilo ha cambiado. “Eran –recuerda– más cremosos, mantecosos y pesados en boca, y muy demandados. Ahora se elaboran vinos menos alcohólicos, más frescos y frutados, diría un estilo más de la Borgoña. Afortunadamente, porque le sienta mejor a la variedad”.

 

Una segunda “revolución” comenzó con la búsqueda de nuevas zonas, particularmente aquellas marcadas por lo que Ernesto Bajda, enólogo en la Bodega Catena Zapata, define como frío de altura: “No se encuentra en ninguna parte del mundo Chardonnay plantado a más de 1000 metros. Eso es algo único e intrínseco nuestro y tenemos que trabajar sobre este diferencial. Prácticamente todos los países que elaboran vino producen Chardonnay pero no un Chardonnay frío de altura. La combinación de altitud, latitud, diversidad de suelos, clima templados, noches frías y zonas secas es nuestra huella”. 

 

El mapa del Chardonnay argentino

 

Los desiertos de altura del Valle de Uco ofrecen expresiones frescas de acidez punzante, vinos verticales con una buena capacidad de guarda. Gualtallary y San Pablo son los orígenes protagónicos, con climas fríos pero soleados, marcada amplitud térmica y suelos aluviales con presencia de material calcáreo. Allí, productores como Catena Zapata, Familia Zuccardi y Salentein elaboran Chardonnay de clase mundial. En la misma zona se suman Susana Balbo Wines, Bemberg Estate, Ambrosia, Michelini i Mufato y Enemigo Wines.

 

En otros rincones del valle, el varietal encuentra pureza en las interpretaciones de pequeños productores como Finca Suárez en Paraje Altamira, o Matías Riccitelli con uvas provenientes de La Carrera, a 1700 msnm.

Lo que no puede negarse es esa relación íntima entre altura y diversidad: “Estamos convencidos de que Argentina tiene un potencial enorme para esta uva. En el Valle de Uco, recorriendo muy pocos kilómetros, hay cambios de temperatura extremos por el efecto de la altura. Sería como ir desde el centro de España o del sur de Francia hasta la zona de Champagne. Es la virtud del juego de la altura en la búsqueda de distintas zonas para el Chardonnay”, dice Pablo Cúneo, enólogo de Bodega Luigi Bosca.

 

En San Rafael, zona sur de Mendoza, se puede disfrutar de Chardonnay con un perfil más clásico de fruta madura, mayor volumen en boca y elegancia, como los elaborados por Bodega Bianchi.

 

El norte argentino, históricamente asociado al Torrontés, hoy es capaz de mostrar una versión novedosa de Chardonnay, como sucede con Bodega El Porvenir y su Finca Alto Los Cuises que abre una puerta a múltiples posibilidades.

 

En tanto, el proyecto Costa y Pampa, en Chapadmalal, permite hablar de vinos argentinos con influencia oceánica y de un Chardonnay vibrante, con sutiles notas cítricas y alcoholes más bajos.

 

En el sur del país también suceden cosas interesantes con esta variedad. En 2018, Chacra de Río Negro presentó sus primeros Chardonnay, orgánicos, con manejo biodinámico en viñedo y elaboración por parte de Jean Marc Roulot, un as de la Borgoña.

Más al sur, incluso, llegamos a la provincia de Chubut, el punto más austral para el cultivo de la vid en el país. Aquí, los Chardonnay de Bodega Otronia y Casa Yagüe tienen estilos bien diferenciados pero comparten cierta tensión en su recorrido y una acidez que hace agua la boca.

 

Si disfrutaste este artículo no dejes de conocer TENDENCIAS DEL VINO ARGENTINO PARA 2020


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Stefanie Paiva
Stefanie Paiva
Stefanie Paiva nació en Venezuela pero desde 2011 vive en Buenos Aires donde cursó sus estudios para sommelier en la Escuela Argentina de Sommeleirs (EAS). Se desempeñó en restaurantes como UCO, Anchoita y I Latina de la Ciudad de Buenos Aires y dicta clases en EAS. Haber alcanzado en dos oportunidades (2017 y 2019) la final del Concurso Mejor Sommelier de Argentina organizado por la Asociación Argentina de Sommeliers la convierte en una de las mejores profesionales del país.




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