Marina Gayan: “Argentina debería tener más Masters of Wine”

Marina Gayan

El 1 de abril de 2003 Marina Gayan se convirtió en la primera Master of Wine de Latinoamérica y, hasta el momento, de Argentina.

Su hoja de ruta es imponente: durante el primer año de preparación para ser MW, continuó trabajando en estrategia de negocio, estilismo de vinos y marcas, además de como Directora de Exportaciones de Catena Zapata.

Al finalizar su tesis, ya había trabajado para la empresa australiana Hardys como Marketing Manager de las marcas en Europa. Tras la venta de Hardys a la compañía americana Constellation, creó y lideró el Departamento de marketing y ventas para sus bodegas premium.

Fue consultora para bodegas y clientes privados en distintas partes del mundo; jefa del panel regional de Argentina para los Decanter Wine World Awards por cuatro años y escribió para la revista Foco sudamérica, entre otros hitos.

¿Qué significa ser Master of Wine?  “Es alguien que demostró, a través de una serie de exámenes y pruebas muy rigurosas, un profundo entendimiento de todos los aspectos relacionados con el vino. Implica haber firmado un código de conducta muy estricto que nos obliga a tener una conducta comercial irreprochable dentro de la industria”, explica Marina Gayan. 

Marina Gayan se desarrolló profesionalmente codeándose con la crema y nata de la industria vitivinícola mundial. Vivió 20 años en Londres y en 2018 regresó a Argentina, desde donde asesora a bodegas del mundo y es la referente para candidatas y candidatos locales a MW. 

En esta charla celebramos sus 20 años como MW y analizamos el presente.

Entrevista a Marina Gayan

Marina Gayan

¿Cómo te enteraste de la existencia de los MW y qué te convenció para instalarte en Londres e iniciar el programa?

En los años ´90 empecé a trabajar en exportaciones para Catena Zapata. Visitaba mercados y conocí a profesionales que tenían un conocimiento sobre los vinos del mundo que yo no tenía. Me di cuenta de que necesitaba profesionalizarme y estar a la altura. Y mientras evaluaba opciones, unos amigos bordeleses de Château Talbot me recomendaron el Institute of Masters of Wine: “Si querés que te respeten, aprender en serio y tener una calificación que signifique algo en el mundo del vino, tenés que hacer el Master of Wine”.

Y con el apoyo de Nicolás Catena, en 1998 me anoté y como en Argentina no había vinos para formarme, me mudé a Londres. Fue una mezcla de inconsciencia, ignorancia y ganas de progresar. No sabía lo que significaba en términos de estudio e inversión de tiempo, ni que eran tan pocos los que lo lograban. Para cuando me di cuenta de en qué me había metido ¡ya era muy tarde!

Tu tesis final se basó en un análisis de las posibilidades del Malbec, por aquellos años, en Reino Unido. 

Hice un trabajo de campo y entrevisté a profesionales de la vitivinicultura, periodistas, sommeliers, compradores y gente de restaurantes para saber si el Malbec podía convertirse en una ventaja competitiva para Argentina. Llegué a la conclusión que el Malbec sería para Argentina lo que el Sauvignon Blanc es a Nueva Zelanda. Eso es lo que vemos aún hoy en el mercado británico, con una gran aceptación de los consumidores. Reino Unido es hoy uno de los principales destinos para los Malbec de Argentina.

¿Cuánto cambió tu carrera desde que aprobaste el examen final?

Cambió absolutamente desde el primer día del curso en Londres. Tiene una mirada del vino completamente diferente y fascinante. Nunca más miré al vino de otra manera. Las credenciales del MW no necesitan explicación y abren muchas puertas. Se sabe lo que implica ser un MW, la formación que hay detrás; la resiliencia y dedicación a la excelencia que necesitás para lograrlo. Eso inspira respeto.

Marina Gayan

¿Cuánto le sirve a un país como Argentina tener MW locales?

Mucho. Le da al país un representante con voz y voto dentro de uno de los ámbitos más prestigiosos del mundo del vino y sirve tanto para el extranjero que quiere hacer algo en Argentina como para los locales.
Hay un gran interés por visitar Argentina.  El Institute of Masters of Wine organizó con Wines of Argentina una visita de 40 MW al país y estamos planeando repetirla. 

Pasaron 20 años y seguís siendo la única MW argentina, ¿qué opinás?

Estamos subrepresentados, tendría que haber más. Argentina es unos de los 5 países top productores de vino del mundo. Esto es entendible por las dificultades que hay para hacer el programa desde acá. Yo me tuve que mudar a Londres para capacitarme y desde que volví estoy haciendo lo imposible para ayudar a que se pueda hacer sin irse del país.

En cuanto a la cuestión de género, hoy en día hay 416 MW en el mundo y más de un tercio somos mujeres (149). La división de las y los nuevos MW en los últimos 10 años es casi mitad y mitad: 52% hombres y 48% mujeres.

Marina Gayan

¿Cuáles son los desafíos que afrontan los candidatos y cómo los ayudás a superarlos?

El desafío principal es lo que implica encarar el programa, pero se suma el costo, la distancia y sobre todo la falta de vinos y grupos de cata para entrenarse. Que los acepten y que puedan ser exitosos en el programa. En el examen te puede tocar cualquier vino del mundo; para pasarlo tenés que haber probado cientos de vinos de distintos productores de todas partes y entenderlos. 

Para que los candidatos locales puedan sortear estos desafíos falta mucho más de lo que pensaba cuando llegué. Hay que juntar fondos para comprar vinos en el exterior y conseguir apoyo para importarlos libre de impuestos. Yo organicé catas al “estilo MW” con enólogos, para juntar fondos y ayudar a comprar las 600 botellas de vino que necesitan para entrenarse. Con la ayuda de Alberto Arizu habíamos logrado apoyo del Instituto Nacional del Vino para la importación de muestras para educación, libres de impuestos.

Como miembro del IMW he estado concientizando sobre las dificultades de estudiar desde países como Argentina. Estamos trabajando en una serie de ayudas para facilitar el proceso: descuentos en vinos, participación en seminarios a distancia, etc.

¿Como MW, de qué manera colaborás con la industria vitivinícola argentina?

Argentina ha hecho un cambio impresionante en las últimas décadas y para comunicarlo me dedico constantemente a conocer regiones nuevas, a visitar productores y a probar todos los vinos que pueda.

También creé un vehículo para juntar fondos para pequeñas ONG y ayudar desde la industria (@vinoparaayudar) con vinos curados y seleccionados especialmente para darle al consumidor una mirada diferente. Se sumaron muchas bodegas junto con Tim Atkin MW, Alejandro Iglesias, Andrés Rosberg y WofA.

Hace poco retomé mi trabajo de consultora en temas estratégicos y de dirección de estilos de vinos y marcas. Mi visión siempre está en perspectiva con vinos de todo el mundo. Esto, sumado a mi experiencia laboral internacional de tres décadas, me permite aportar en un amplio rango de áreas.

Leé más entrevistas a mujeres de la industria del vino acá

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