Cata de vinos: un ritual para los sentidos

cómo catar un vino

¡Hola, winelovers! ¿Cómo están? ¿Ya en mood 2022? Yo entrando, aunque al principio me cuesta, lo admito. Todavía escribo 2021 en las fechas… De repente, llega un día en el que reseteo y ¡pum! listo, mágicamente aparezco en el año correcto. 

Les traigo noticias. Con el salto en el calendario, las nuevas vibras y el invierno, tan cruel y bello a la vez, me puse el traje de maestra de ceremonias y me animé: voy a organizar mi primera cata. ¿Quién sabe cómo catar un vino?

Ok, en realidad es como un ensayo; un juego o un ritual de iniciación. La idea es celebrar este tiempo tan lindo que llevo en la ruta del vino descubriendo algunas botellas con mis amigos y amigas. Quiero que se sumen al trip, pero primero tengo que repasar mis apuntes. 

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Cómo catar un vino, manos a la obra

Para esta reunión voy a comprar algunas botellas de vino argentino. Un Malbec de Mendoza, algo clásico de Luján de Cuyo para arrancar; un Cabernet Sauvignon de Valle de Uco, me dicen que en la altura se marca mucho más el carácter varietal y un Torrontés de Salta donde aseguran está la expresión más precisa y definida. Claro que no los elegí sola, sino que lo hice investigando y consultando con Alex, el máster de las copas. 

Les cuento un poco antes de profundizar en cómo catar un vino. 

Para empezar, ¿qué es una cata? Básicamente, una degustación. 

Una experiencia en la cual conjugamos distintos sentidos para apreciar todas las propiedades del vino. Es que no solo vamos a usar el gusto: también el olfato y la vista. Por eso es muy importante que lleguemos con cierto training

Es un proceso; un camino de perfeccionamiento, en el que vamos sumergiéndonos cada vez más en las propiedades de esta bebida. Tampoco es necesario que seamos expertos o expertas, pero cuanto más sepamos, más vamos a poder disfrutar de la experiencia. 

Como ya conversamos, en el mundo del vino nada es azaroso ni está aislado. Así como en su producción impactan el tipo de suelo, el viento, las lluvias y tantos factores climáticos, regionales y culturales, en las degustaciones también intervienen cuestiones físicas y de espacio. Recuerden esta máxima: todo empieza y termina en la naturaleza. Presten atención, padawans

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Sentidos alertas

A la hora de participar de una cata, es necesario que estemos alerta. Que nos pongamos enteramente a disposición del vino. Él es el protagonista absoluto del evento; nuestro invitado de lujo. Para eso, tenemos que cumplir ciertas reglas, empezando por el ambiente donde la vamos a realizar y los elementos que vamos a usar. 

Algunos tips sobre cómo catar un vino: el lugar donde hagamos la cata tiene que estar fresco y bien iluminado. No es necesario que sea luz natural, puede ser artificial, pero sí importa que sea buena. Se recomienda, además, que esté ventilado para que los vinos no se «contaminen» con aromas y factores externos. Y esto es fundamental: tenemos que tener tantas copas como vinos vayamos a catar. 

Tiempo atrás les hablé sobre cómo elegir un lindo set de copas para potenciar las virtudes de nuestra bebida favorita. Claro que, si deciden hacerlo de manera distendida o están aprendiendo, como yo, pueden tomar cualquiera de su alacena y poner manos a la obra. 

En cambio, si quieren algo más profesional, se recomienda usar el modelo «Afnor«, una copa de cristal con forma de tulipán, que permite retener los aromas del vino en su interior. 

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El vino, la estrella principal

Ahora que ya conocemos los aspectos principales de una cata, ¿se animan? Es importante que sirvamos el vino a la temperatura adecuada. Como ya hablamos muchas veces, cada estilo y variedad tiene sus propios requerimientos. 

En una degustación, vamos a atravesar tres fases: la visual, la olfativa y la gustativa. La primera se basa en la observación. Servimos el vino hasta el punto más ancho de la copa y, con mucha delicadeza, la inclinamos para humedecer el cristal y descubrir su color. 

El siguiente paso es apreciar sus aromas. Sacudimos la copa muy suavemente para airear el vino y liberar sus fragancias. Ahora sumergimos la nariz levemente en su interior y respiramos.

¿Van bien? Falta lo último: probar el vino. Acá es donde se define todo. Tomamos un pequeño sorbo y lo retenemos en la boca, paseándolo de un lado al otro mientras descubrimos sus sabores. Para mí, este momento es algo mágico, porque es donde se revelan todos los secretos del vino. Por eso no podemos hacerlo a las apuradas. Como un buen libro, requiere de dedicación y tranquilidad. 

Bueno, esta fue una guía rápida sobre cómo catar un vino. Obvio que nos falta aprender un montón, pero ahora ya tenemos una base para empezar a jugar. Tengan en cuenta que hasta existen catas virtuales a las que pueden sumarse. 

¡Cuéntenme si alguna vez estuvieron en alguna y cómo les fue! Y, obvio, si lo hacen, me etiquetan, así lo compartimos. Yo voy a seguir investigando. ¡Cheers!

Te invito a seguir descubriendo las maravillas del vino argentino: https://blog.winesofargentina.com/es/destacadas/mejores-restaurantes-de-bodega-en-mendoza/

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