Viñas de Nant y Fall: la bodega que inició a Trevelin en el mundo del vino

Viñas de Nant y Fall

Para quienes alguna vez pisaron el Valle de Trevelin, en Chubut, Nant y Fall es una cascada preciosa a las afueras de este pueblo de viejos molinos y tulipanes, cuyo río va a unirse al Futalaufú no lejos de allí. Pero para los amantes del vino, Nant y Fall es el nombre de la primera viña de la región.

Viñas de Nant y Fall, el punto de partida de una locura

Todo arrancó allá por 2010. El cocinero marplatense Sergio Rodríguez llevaba ya algunos años en la zona, montando un área de servicios destinada al turismo en motorhome

Nada improvisado: todo de gran nivel para recibir a estos gigantes de las rutas que, por lo general, vienen bajando por el continente desde Alaska o van desde Ushuaia rumbo al norte.

Viñas de Nant y Fall
El equipo de la bodega Nant y Fall.

El terreno de lomas en cercanías de la cascada de Nant y Fall era un paisaje propicio para una locura.  Y eso fue justamente lo que imaginó Sergio cuando pensó, siguiendo una tradición familiar, que podía plantar viñas como una forma de sumar valor a su parada en la ruta de los big trucks. 

Con más voluntad que conocimiento, se embarcó en plantar unas primeras hileras de Pinot Noir a las que hubo que dedicarle más cuidados de los esperados. 

Tuvo que ocuparse de la defensa para las heladas, de la poda y de la constante demanda de atado y acomodado de las plantas, casi labor de jardinería, para que el sol y el viento no las dañaran.

“Venían los vecinos a ver lo que estábamos haciendo”, dice Sergio, con una mezcla de asombro e ingenuidad que es el motor de este viñedo. 

“Para la primera cosecha, que fue en 2016, las viñas de Nant y Fall ya habían llamado la atención de otros productores en la zona”, dice, con quienes compartía información e inquietudes. 

De hecho, Casa Yagüe y Contra Corriente, las otras dos bodegas de la zona, ganaron confianza en esos primeros pasos ajenos.

Los vinos de Trevelin

Así, a la vera del arroyo Nant y Fall, del que tomara el nombre, para 2016 había cobrado forma una viña hecha y derecha. Y también, la primera bodega de la zona, armada en un garage. 

Ahí procesaron los primeros vinos y terminaron de sellar una idea: si en la región la uva prendía y daba vinos distintos, ellos podrían ofrecer un destino para la elaboración.

Viñas de Nant y Fall
Los vinos de Nant y Fall.

Para la vendimia 2021, Viñas Nant y Fall ya es una bodega completa, anexa al circuito de los motorhomes

“Y eso que en el medio nos agarró la pandemia”, se ríe Sergio, sentado junto a la chimenea en lo que parece ser su puesto de control. 

Junto a Emmanuel, hoy a cargo de las elaboraciones y las 2,5 hectáreas de viña, producen unas diez mil botellas que planean ampliar en el corto plazo. 

Al Pinot original se sumaron algo de Chardonnay, Gewürztraminer, Riesling y unas hileras de Torrontés. 

“Se equivocaron en el vivero, nosotros habíamos pedido Pinot Gris”, se ataja Emanuel quien, no por ello, deja de ponerle un ojo a esas plantas. “No creo que maduren, pero quién sabe…”, se permite la ilusión.

Camping, restaurantes y hoteles

Hoy, Viñas de Nant y Fall vende sus vinos en la posada del camping y en algunos restaurantes de la comarca. También están presentes en los íconos de la gastronomía y hotelería Argentina, en lugares prestigiosos como el restaurante del Hotel Llao Llao y Parrilla Don Julio

No les va mal: agotan toda la producción que destinan a los turistas que pasan por la zona, una idea que para Rodríguez era peregrina al comienzo y que se demostró acertada con el tiempo. 

“Ahora estamos enamorados de la viña –dice– y entendemos el valor que suma a nuestra propuesta turística. De hecho, este verano –por el 2021– que fue caluroso y en el que tuvimos el camping lleno con gente que buscaba salir de sus casas, en todas las mesas veías alguna botella de nuestro Pinot Noir”, dice con orgullo. 

Viñas de Nant y Fall
Viñas de Nant y Fall, de noche.

En la coqueta bodega junto al viñedo, embotellan Pinot Noir en versión rosada, tinto tranquilo y con crianza en barricas. Pero, además, ensayaron con espumosos y blancos acerados, de los que Chardonnay y Gewürztraminer son pocas botellas que se pueden consumir ahí mismo. 

Dueños de un estilo delgado y de frescura tan elevada como eléctrica, los vinos de Viñas de Nant y Fall se van granjeando una fama que, a cuentagotas, ya cubre de Ushuaia a Alaska. 

Y quizás, en un futuro no muy lejano, la gente visite la cascada famosa por la bodega.

Si te interesan los vinos de la Patagonia, te invitamos a seguir leyendo nuestro contenido: https://blog.winesofargentina.com/es/los-vinos-de-la-patagonia-austral/

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