Marketing de Contenidos en la Industria Vitivinícola

Marketing de Contenidos en la Industria Vitivinícola

Construir una imagen de marca consistente utilizando las redes sociales es una tarea ardua; se requiere perseverancia y ensayo para poder alcanzar el éxito. El trabajo puede dificultarse aún más si nuestra empresa tiene un público amplio y en permanente crecimiento; sin embargo, como sucede en todos los aspectos del Branding, una cuidadosa planificación y un seguimiento reflexivo de lo que los usuarios hablan acerca de nuestra marca (buzz) puede guiarnos en la elaboración de contenido de calidad.

¿El buen Marketing es capaz de conseguir que las personas respondan como nosotros deseamos? No. Pero puede presentar nuestra marca de la forma más adecuada y beneficiosa. Con este objetivo en mente, es importante descubrir qué quieren los consumidores, cómo toman las decisiones, por qué eligen las marcas que eligen y, finalmente, cómo y a través de qué medios debemos hablarles.

Según Wikipedia, el Marketing de Contenidos es el arte de entender exactamente qué necesitan saber tus clientes y entregárselo de forma pertinente y convincente. En otras palabras, consiste en crear y distribuir contenido relevante para clientes y potenciales clientes con el objetivo de atraerlos hacia la empresa y crear una conexión con ellos. Esto significa que no debe ser contenido promocional, sino, contrariamente, contenido útil y relevante. Así es como creamos un valor único que eleva la visibilidad de nuestra marca y permite entregar a las audiencias información consistente y valiosa para ganar su lealtad. Además, el contenido que producimos es una poderosa llave de diferenciación ante la competencia.

¿De qué habla un foreign consumer cuando habla del vino Argentino en las redes sociales?

Si bien no podemos generalizar en este aspecto, es fácil notar que el público anglosajón conoce mucho más de vino argentino que el consumidor latinoamericano. Saben lo que quieren, interactúan con confianza y aprecian el contenido educativo.

Por un lado, los más jóvenes se entusiasman con poder distinguir y elegir un vino para un evento determinado, valoran el saber maridarlo con un menú especial y confían en las recomendaciones que sus pares puedan hacer en las redes sociales, blogs o apps específicas. No se guían tanto por las pomposas puntuaciones o premios que un vino pueda tener, sino que -al mejor estilo TripAdvisor- confían en la experiencia de un consumidor semejante a ellos.

Los adultos, en cambio, aprecian el poder comprender cuáles son los detalles que hacen de “ese” vino preferido, un vino especial.
Conocen los maridajes clásicos, los aromas del Torrontés y el Malbec, incluso tienen sus marcas favoritas a quienes les son fieles.
Difunden las novedades de las bodegas y pueden reconocer distintas marcas. Son consumidores leales que le dan valor al conocimiento más profundo sobre vino.

Un reciente estudio interno demostró que en nuestras redes sociales las conversaciones que giran en torno al Malbec, varietal emblema y, por ende, el más conocido por nuestros seguidores, son en un 52% relativas al gusto por la variedad en sí y sus características, en un 38% relativas a los recuerdos y asociaciones con el país y el “ser argentino”, y en un 10% giran en torno a maridajes y platos típicos del país.

Estas cifras no sólo evidencian que el vino que identifica a la Argentina es de una calidad reconocida y gusta por su valor intrínseco, sino que también reflejan que el vino es un embajador paradigmático de la imagen país, de nuestra cultura y nuestros lugares. Por ello, concluimos que la imagen conceptual -esa que se construye en la mente del consumidor- se está logrando gracias a un buen trabajo en conjunto. Este esfuerzo por presentar a nuestro país como una nación en donde el vino está arraigado en nuestra cultura, está comenzando a dar sus frutos. La industria vitivinícola argentina y la marca “Wines of Argentina”, con sus pilares de marca basados en el “ser argentino”, tienen aún mucho por recorrer de la mano de sus consumidores. Creemos que es un camino largo y fructífero pero hemos dado el primer paso: elegir bien el sendero. Gracias por leernos.

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