El fenómeno de los vinos rosados

El fenómeno de los vinos rosados

«¿Qué tomamos esta noche?» «No sé, ¿qué te parece un rosado?»
«¡Trajimos rosado!»
«Fiesta de bienvenida: ¡que corra el rosado!»
Tres frases, entre muchas otras, que escuché a lo largo de todo el verano. Rosado, rosado y más rosado, al punto de que uno llegaría a pensar que es la única variedad de vino que se consume en Nueva York, Los Hamptons, y más allá desde el Día de los caídos, en mayo, hasta el Día del trabajo, en septiembre. Si bien los «vinos de verano» tienden siempre a adquirir mayor popularidad durante los meses de calor, donde lo único que uno desea es alguna bebida fresca que tenga la acidez justa para acompañar el sandwich de langosta, este verano me asombró ver a tanta gente volcarse en masa sobre esta clase de vino en particular. Gente que no acostumbra a tomar vino y que probablemente desconozca cómo se elabora un rosado, o que de la uva Cabernet, ya sea Sauvignon o Franc, se pueden obtener algunos de los vinos rosados más espectaculares, no se cansaba de beber esta variedad el pasado verano.

Tomemos, por ejemplo, el fin de semana del 25 de julio. Fui con unos amigos a Montauk para pasar un fin de semana divertido bajo el sol. En la noche del sábado, pensamos que sería una buena idea cenar en el Crow’s Nest, un restaurante increíble con vista al río. Al parecer, no fuimos los únicos que tuvimos tan brillante idea, ya que al llegar allí nos encontramos con que había una espera de tres horas y media. Sin embargo, decidimos que valía la pena y nos sentamos a esperar en el bar del restaurante a la orilla del agua, el cual no ofrecía más que… vino rosado (y ostras…). Literalmente, el cartel decía «ROSADO». No figuraba ni el nombre de la bodega, ni el año de cosecha, ni ninguna otra información. Simplemente «Rosado». A fin de cuentas, eso era lo único que a cualquiera le importaba, ¿o no? En fin, tres horas más tarde, luego de haber disfrutado de un bellísimo atardecer y cuatro botellas de este enigmático rosado, verdaderamente eso era lo único que nos importaba. El vino en cuestión nos ayudó también a superar la frustración de tener que ceder nuestra mesa a Charlie Hunnam, el actor principal de la serie Sons of Anarchy.

”El New York Post informa que en el área de Los Hamptons ‘se están reduciendo peligrosamente’ las existencias de vino. Los restaurantes incluso han comenzado a encargar pallets ‘de emergencia’, en lo que podría ser la escasez de vino rosado más crítica desde el 2012, cuando las vinotecas de Los Hamptons limitaban sus ventas a cuatro botellas por cliente”. –Maggie Lange

Entonces, ¿qué tiene este vino que lo hace tan especial? ¿Acaso el factor Brangelina tiene tanto peso en este asunto? (Para quienes no lo saben, hace algunos años Brad Pitt y Angelina Jolie compraron un viñedo al sur de Francia y comenzaron su propia producción de vino rosado). Tal vez. Todo lo que sé es que la publicación del The New York Times sobre la peligrosa escasez de vino rosado en Los Hamptons probablemente llevó a todo el mundo en la ciudad a acopiar botellas antes de emprender el viaje hacia la costa este. Por mi parte, y afortunadamente, ya tenía una botella de mi rosado argentino preferido en la heladora, y no tenía de qué preocuparme.

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