Vinos argentinos de verano: mucho más que un amor pasajero

vinos argentinos de verano

Frutillas, cerezas y un beso de ángel en primavera,
mi vino de verano está hecho de todas estas cosas.

Lana del Rey canta como si fuera un estreno una canción de hace más de cinco décadas, Summer Wine. Es que el vino de verano desmiente el prejuicio característico de la estación, que se asocia habitualmente con lo efímero, lo intrascendente. No: el vino del estío es un amor verdaderamente clásico. Y si hablamos de vinos argentinos de verano, mucho más.


Y ahora, otra vez, llegaron los días cálidos, y con ellos la oportunidad de revalidar este vínculo. Pero no se trata de un verano más. No viene simplemente después de la primavera, sino que trae consigo la expectativa de haber sido esperado con más ansiedad que nunca. 

Finalmente podremos volver a disfrutar del aire libre con amigos, retomar las tardes en un parque, los BBQ en la terraza y el placer de un vino rico y fresco en la playa mientras el sol se esconde.

En estos días que empiezan a alargarse en paralelo con nuestras ganas de disfrutar de noches con planes infinitos, llega también renovado el espíritu de descubrimiento y de aventura. 

Para cada uno de los planes que hagamos en las próximas semanas, conviene estar preparado y stockearse con algunas botellas de buen vino para descorchar en la naturaleza, aunque más no sea en el balcón si nuestra urbanidad nos impide ir más lejos. Si son vinos argentinos de verano, tanto más interesante.

Pero, ¿cuáles son los mejores vinos para el verano? Poné música ligera que a continuación, te damos tres opciones imperdibles para disfrutar de toda la frescura de los mejores vinos argentinos de verano.

vinos argentinos de verano

Vinos argentinos de verano: cómo aprovecharlos 

Una premisa que tenemos que tener siempre en consideración es que un vino servido a la temperatura correcta se puede beber en cualquier momento del año. 

Lógicamente que si pensamos qué platos o menú vamos a acompañar con ese vino, las opciones empiecen a reducirse en verano. Entonces lo que debemos saber es que ante un menú liviano y frugal, o para disfrutar de un día caluroso, la clave será que las botellas estén frías a la hora de los blancos, espumosos o rosados. Los tintos, por su parte, también pueden ser mantenidos en frío hasta la hora del descorche.

Pero mientras que los primeros, es decir todas esas opciones que siempre bebemos frías, deberán estar entre los 9 y 13°C, los tintos convendrá mantenerlos entre 12 y 14 y una vez servidos devolverlos a la frapera o heladera. Si cumplimos con este mínimo recaudo, notaremos que el vino es la bebida ideal en todas las ocasiones.

Blancos de montaña

Argentina seduce a los paladares del mundo con sus vinos elaborados en la Cordillera de los Andes, y si bien son los tintos los primeros que se nos pueden venir a la mente, los cierto es que también ofrece una infinidad de blancos de cepas clásicas y otras no tradicionales que hoy renuevan la imagen de sus bodegas.

Entre los blancos clásicos de Argentina, ideales para los días soleados, están los de Torrontés, cepa nativa del país que brinda vinos súper expresivos y refrescantes de perfil floral y cítrico. Su buen volumen los convierte en una opción ideal a la hora del aperitiff o en compañía de quesos o vegetales grillados en la parrilla. 

Los más reconocidos llegan desde los Valles Calchaquíes, zona de altura donde las vides se cultivan entre los 1700 y 3500 metros. Indispensables de la región son los elaborados por Piattelli, Amauta de El Porvenir de los Andes, Yacochuya o por Finca Quara.

Entre los elaborados en Mendoza se lucen los Sauvignon Blanc de regiones como el Valle de Uco, donde la cepa suma a la oferta global un estilo que combina buena tipicidad frutal y cítrica con cuerpo vibrante.

Es el caso de Salentein Reserve, Domaine Bousquet, Tomero de Bodega Vistalba o el exótico Eggo, elaborado en huevos de hormigón por Zorzal Wines.

A estas opciones se suman cientos de otras etiquetas de cepas como Pinot Grigio, que en Argentina logra una expresión más intensa y de sabor más elevado que en otras regiones.

También se agregan a esa lista otros de cepas curiosas en Sudamérica como Albariño, Riesling, Verdejo o Chenin Blanc que son maridaje perfecto para sándwiches, ensaladas y toda la gastronomía ligera del verano.

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Tinto de verano, ¿por qué no?

De algún modo, el verano nos inyecta una vitalidad que nos da rienda suelta para improvisar en muchos sentidos. La consigna por estos días es divertirnos como más nos gusta y con quien queremos hacerlo. Y si tenemos ganas que sea junto a una copa de vino tinto, no hay limitación.

Para esto, en Argentina durante los últimos años se lanzaron diferentes propuestas de vinos tintos para descorchar en verano. Muchos de estos vinos están elaborados mediante la maceración carbónica que asegura expresión frutal, mucha frescura y una baja presencia de taninos de modo que se los puede llevar a la frapera y beberlos “refrescados”. ¿Cuáles buscar?

Obviamente, varios son de uva Malbec y ofrecen una profundidad de fruta roja que los sentidos celebran. Tal es el caso de Doña Silvina Fresh de Malbec, de los biodinámicos de Krontiras, Mythic Divine Creations Malbec Nouveau o Vinyes Ocults Maceración Carbónica.

Por su parte, Tintillo de Santa Julia es uno de los clásicos de la categoría y combina Bonarda con Malbec, en tanto que Marcelo Pelleriti ofrece un novedoso Blend Tinto Fresco a partir de un corte de Malbec y Cabernet Franc elaborado del mismo modo.

Una de las opciones ideales para los paladares más geek y curiosos que ofrecen los vinos argentinos de verano son los vinos de uvas criollas, alternativa que coquetea con los Pinot Noir ligeros que al beberse fríos maridan a la perfección con carnes grilladas como hamburguesas, alitas de pollo o ribs de cerdo. 

Etiquetas ideales para explorar estos vinos son Petite Voyage de Mundo Reves (además de maceración carbónica), Vallisto, Vía Revolucionaria o Cadus Signature, de Santiago Mayorga.

Lógicamente, a todas estas alternativas podemos sumar opciones de rosados como reseñamos no hace mucho, el divertido mundo de los pet nat e incluso el de los vinos naranjos de montaña y otras de las tantas curiosidades con las que las bodegas argentinas pueden sorprender a los paladares más curiosos y entrenados.

Quítate las espuelas de plata y ayúdame a pasar el tiempo,
y te daré vino de verano. 

En el contexto actual de dejar atrás tiempos ásperos, la versión de Lana es muy verosímil y esperanzadora. Seguramente ya debe haber probado los vinos argentinos de verano. 

¿Te interesó esta información? Aquí te contamos cómo seguir aprendiendo a elegir un buen vino argentino: Cómo elegir un vino argentino

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