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Cuáles son las Indicaciones Geográficas más recientes de Argentina

Breves / Destacadas / Noticias / Trends / 25 agosto, 2020

Por: Alejandro Iglesias

Delimitar para valorizar. Esa idea resume el corazón de lo que está sucediendo en la Argentina del vino, donde el proceso de formación de Indicaciones Geográficas (IG) se aceleró en los últimos tiempos.

 

A diferencia de los países europeos, Argentina cuenta con una legislación muy simple a la hora de indicar el origen de sus vinos. Enmarcado en una ley sancionada en 1999, el sistema contempla tres categorías: Indicación de Procedencia (IP), Indicación Geográfica (IG) y Denominación de Origen Controlado (DOC).  Las IG son un paso necesario para las DOC, corazón del sistema en el Viejo Mundo.

 

Desde los años 2000 la nómina de Indicaciones Geográficas alcanzó los 101 orígenes aprobados, con varias zonas aún que esperan el aval definitivo. Hubo una primera oleada destinada a proteger los toponímicos importantes en uso, como Mendoza, Valle de Uco, Famatina y Valles Calchaquíes, por ejemplo, y luego otra destinada a construir áreas vitícolas. El paradigma es Paraje Altamira (aprobada en 2016), sobre la que luego se generaron otras. Estas últimas tienen diferente relevancia y son las que mantienen más ocupados a los winemakers y viticultores. Ellos trabajan para describir cada terroir y su incidencia en el sabor del vino, para delimitarlas de la manera más objetiva posible.

 

¿Cómo funciona el sistema de denominaciones en el vino argentino?

 

En ese marco, repasemos entonces cuáles son las cinco Indicaciones Geográficas más novedosas para el vino argentino.

 

 

Quebrada de Humahuaca, provincia de Jujuy – 2015

 

Considerada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, esta quebrada del noroeste argentino es también una región vitivinícola. Aquí, un pequeño grupo de productores impulsan la actividad vínica entre los 2200 y 3330 metros de altura, en un hábitat soleado y árido. Pero hay que destacar la amplitud térmica, que puede llegar a los 20 grados.

 

A lo largo de 80 kilómetros, la superficie de viñedos no alcanza aún las 30 hectáreas pero el carácter de sus vinos ya llama la atención de los especialistas. Entre las cepas utilizadas sobresalen los resultados con Malbec, Tannat y Syrah, mientras que la blanca más utilizada es Sauvignon Blanc.

 

San Pablo GI

Vista panorámica de los viñedos de la Indicación Geográfica San Pablo en Valle de Uco, Mendoza.

 

Los Chacayes (Valle de Uco), provincia de Mendoza – 2017

 

Con una superficie total de 102.500 hectáreas al pie de la Cordillera Frontal, esta IG impulsada por la bodega Piedra negra, del francés Francoise Lurton, supo formar parte de la IG Vista Flores.

 

A pesar de su gran superficie y de extenderse hasta el límite internacional con Chile, solo 1.600 hectáreas están cubiertas por viñedos entre los 1.000 y 1.350 metros de altura. Los suelos son su principal diferencial y se encuentran los de perfil franco-arenosos y rocosos y los arcillo-limosos, con gran proporción de gravas y piedras tipo bola recubiertas por carbonato de calcio.

 

Es una región que se des taca por sus vinos tintos de Malbec, Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc, mientras que la curiosidad son los viñedos con cepas mediterráneas como Roussanne, Marsanne, Viognier, Grenache, Syrah y Mourvedre.

 

Pampa El Cepillo, (Valle de Uco), provincia de Mendoza – 2019

 

Es una región bastante fría al sur del departamento de San Carlos, Valle de Uco, que limita con la IG Paraje Altamira. Sus viñedos trepan hasta los 1000 metros de altura con orientación sureste, de modo que registran las temperaturas mínimas más bajas de la región. Para muchos es una de las áreas más extremas y desafiantes de Mendoza.

 

Si bien Bodegas Esmeralda fue la que impulsó la delimitación de la región, hoy más de veinte productores cultivan Malbec, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Pinot Noir y uvas blancas como Chardonnay y Sauvignon Blanc. Son muy preciadas porque aseguran potencia con altos niveles de frescura natural.

 

IG San Pablo, (Valle de Uco), provincia de Mendoza – 2019

 

Esta IG, propuesta por las bodegas Salentein, Tapiz y Zuccardi, se encuentra en Valle de Uco, donde el departamento de Tunuyán limita con el de Tupungato. Ocupa 4300 hectáreas al pie de los cerros, entre 1175 y 1600 metros de altura, y se trata del área de viñedos más fría de Mendoza.

Actualmente, la superficie cubierta por viñedos es de 535 hectáreas donde se destacan las uvas Malbec, Cabernet Franc, Pinot Noir, Chardonnay y Sauvignon Blanc, mientras algunos ya apuestan a cepas menos tradicionales como Gewurztraminer, Gruner Veltliner y Verdejo.

 

Trevelin (Patagonia), provincia de Chubut  – 2020

 

La más reciente incorporación al listado de Indicaciones Geográficas de los vinos argentinos se encuentra en la provincia de Chubut, a los 43° de latitud sur sobre el cordón andino patagónico. Aquí la actividad vitícola comenzó en 2010, pero debido a las condiciones climáticas el desarrollo de los viñedos fue lento.

 

Un amanecer soleado y frío en los viñedos de la nueva Indicación Geográfica de Trevelin en Chubut (Patagonia).

 

Los productores de Trevelin recurren al uso de aspersores de agua en los viñedos para combatir los intensos frentes de heladas, que pueden superar los veinte al año. A diferencia del resto del país, el cultivo en esta zona es en secano ya que el régimen de precipitaciones es de 1000 milímetros anuales.

 

Al momento solo existen unas 12 hectáreas y tres bodegas (Casa Yagüe, Nanty Falls e Contracorriente) que apuestan a los vinos blancos de Chardonnay, Sauvignon Blanc, Riesling y Gewurstraminer, mientras que en tintos solo el Pinot Noir ha dado buenos resultados. Sin dudas, los espumosos completarán la propuesta y las expectativas son alentadoras.

 

Si disfrutaste este artículo no dejes de conocer, ¿CUÁLES SON LAS BODEGAS MÁS ANTIGUAS DE ARGENTINA?


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Alejandro Iglesias
Alejandro Iglesias
Alejandro Iglesias (44), apasionado por la gastronomía y las bebidas desde que tiene uso de razón, en 2005 se recibió en la Escuela Argentina de Sommeliers (EAS) y desde entonces se ha desempeñado como cronista especializado en diferentes medios locales (Bacanal, Glamout.com, BeGlam, Magna, Wine+, Revista Joy, Clase Ejecutiva y otros) e internacionales (Revista Sommeliers de Perú, Revista Placer de Uruguay y Decanter del Reino Unido). Como docente de EAS dicta clases en Buenos Aires, Panamá y Costa Rica. En 2013 fue nombra director académico de curso de Sommelier Profesional de la Facultad de Química de Montevideo perteneciente de la Universidad de la República Oriental del Uruguay.




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