Breves

Entre las principales variedades, solo el Malbec y los Blends tintos crecieron en volumen.

En 2015, la cantidad de marcas vendidas de vinos embotellados ascendió a 2.681, creciendo en 88 unidades respecto a 2014.

En el 2015, de los 10 principales destinos, 7 crecieron en volumen y en valor. Por su crecimiento absoluto se destacaron Reino Unido (+255,6 mil cajas), Estados Unidos (+156 mil cajas), China (+94,8 mil cajas) y México (+77,2 mil cajas).

Vino embotellado: En 2015 se facturaron 722,9 millones de dólares y la participación sobre el total fue del 77%.

En diciembre la industria vitivinícola argentina exportó 28,1 millones de litros valuados en 70,6 millones de dólares.

En el 2015 las exportaciones totales de vinos y mostos fueron de US$ 933,6 millones y 359,8 millones de litros.

Los apellidos del Malbec argentino

Malbec / Noticias / Destacadas / 26 diciembre, 2018

Por: Alejandro Iglesias

Es cada vez más frecuente que, cuando se habla de Malbec en Argentina, los consumidores atentos y los especialistas citen los lugares de origen como si fueran un apellido: Malbec de Gualtallary, Malbec de Las Compuertas, Malbec del Valle Calchaquí. Si el factor común en este linaje es la variedad, la procedencia es la que empieza a recubrirse como el nuevo misterio.

Hoy en día, las etiquetas de los vinos ya hacen clara mención a los lugares. Un vistazo a la góndola internacional de Argentina muestra varias opciones. Al icónico Malbec Argentino, se le antepone ahora Mendoza, o incluso el origen aún más específico, como Tupungato, Los Chacayes o Agrelo. La razón hay que buscarla, precisamente, en cómo este fenómeno cobra renovada importancia.

La clave, además de la calidad que desarrolló el Malbec en Argentina, está en la habilidad de los productores de evolucionar en sus propuestas a medida que el conocimiento sobre los terruños y las diferentes vendimias lo permitieron. Así, el varietal hoy ofrece matices ligados al origen, las añadas y el trabajo de los winemakers.

Veamos, entonces, cuáles son las ramas de este árbol genealógico que ya se pueden disfrutar y qué exponentes son los que se pueden aprovechar.

Luján de Cuyo, el origen de la dinastía

Luján de Cuyo es la cuna del Malbec argentino, tal como lo descubrió el mundo. Todas sus regiones supieron abonar a la creación de un vino tinto de carácter frutal intenso y sabroso con paladar carnoso y envolvente. Un resultado que parecía lógico para una zona con clima cálido, suelos profundos y vides longevas. Sin embargo, con los años, en estas subzonas los productores empezaron a tomar distancia de este estilo genérico del Malbec. Así, a la mención de Luján de Cuyo, sumaron apelaciones como Las Compuertas, Agrelo o Perdriel.

De este modo, la familia se amplió y aparecieron los apellidos compuestos que, como era de esperarse, ofrecen perfiles diferentes para tintos que tienen como factor común la voluptuosidad en boca. No obstante, los de Las Compuertas son más frescos y vivaces, los de Agrelo son más carnosos e intensos y los de Perdriel se mantienen con cierto guiño tradicional. Esas tres postales familiares pueden comprobarse, para Las Compuertas, en vinos como Terrazas de los Andes Single Vineyard Los Cerezos o Durigutti Cinco Suelos. Para Agrelo, habría que probar Norton Lote o Casarena Lauren’s Single Vineyard. Por último, de Perdriel son excelentes exponentes Achával Ferrer Finca Bella Vista y Gran Dante Malbec 2016.

Valle de Uco, se agrandó la familia

La simplificación que proponían los Malbec mendocinos hace veinte años tuvo su correlato en el Valle de Uco hace diez. De un momento a otro, era fácil encontrar botellas en cuyas etiquetas figurara a secas la mención Malbec-Valle de Uco. Un dato muy genérico para una zona que triplicó su superficie cultivada durante la última década hasta alcanzar las 14.500 hectáreas de Malbec distribuidas en tres departamentos. Además, habría que sumar que la dinámica de crecimiento del Valle de Uco estuvo estrechamente ligada a la búsqueda de respuestas en materia de terroir con estudios y calicatas por doquier.

En una primera instancia, se marcaron diferencias importantes entre los viñedos de altura de Tupungato, entre los 900 y los 1.600 metros sobre el nivel del mar, con la gran extensión de Tunuyán, que alberga terruños muy diversos, o los dominados por la heterogeneidad de suelos en San Carlos, departamento que marca el límite sur del Valle de Uco.

Incluso se podría asegurar que una recorrida por este valle es lo más útil para palpar los avances que han hecho los winemakers locales en materia del conocimiento de los terruños y sus implicancias en el vino. Así las cosas, Tupungato cuenta con los viñedos de mayor altura del valle en Las Carreras, San José y Gualtallary. Esas regiones, a su vez, cobijan infinitos microterruños donde el clima, junto al origen y la composición de los suelos, dan lugar a variadas combinaciones. Estas pueden apreciarse en vinos como los Adrianna Vineyard de Catena Zapata, con tres diferentes expresiones de este origen: Fortuna Terrae, Mundus Bacillus Terrae y River Stones. Cabe mencionar también Per Se Jubileus Malbec, proveniente de una finca algunos kilómetros más arriba, y Alto Las Hormigas Gualtallary Apellation.

Tunuyán no se queda atrás en materia de microterruños que combinan frío, altura y suelos pedregosos para dar lugar a sus Malbec profundos, concentrados y complejos. Así son los que logra Salentein en su Single Vineyard de la Indicación Geográfica San Pablo, o los más intensos y balsámicos que obtienen Piedra Negra o Cadus en la otra reciente Indicación Geográfica de Los Chacayes.

Mientras tanto, San Carlos, donde se encuentra la Indicación Geográfica Paraje Altamira, es el departamento donde mayor actividad hay en los últimos tiempos, con zonas históricas, como La Consulta, muy difundida por varias bodegas. Sin embargo, también comienzan a ganar peso regiones como El Cepillo y Los Indios, ambas en proceso de obtener la categoría de Indicación Geográfica. Para comprender los matices que propone este departamento del Valle de Uco, un flight ideal podría estar compuesto por Aluvional Paraje Altamira de Familia Zuccardi, Teho Grand Cru Les Cailloux Malbec 2014 La Consulta, Alta Vista Single Vineyard Temis El Cepillo y Doña Paula Los Indios Parcel, una completísima postal familiar del clan de Malbec de San Carlos.

Aquel primo del norte

Hasta ahora, para hablar del Malbec del Noroeste argentino se recurría a la expresión “vinos de altura”, ya que en esta región las vides se cultivan a partir de los 1.700 metros sobre el nivel del mar. Pero este origen también esconde sus matices, como sucede a lo largo de los Valles Calchaquíes. Si bien históricamente estos vinos estuvieron ligados a la potencia y concentración, hoy Cafayate demuestra que son posibles estilos más redondeados. Tal es el caso de Laborum de Parcela Finca Alto Los Cuises o bien el de El Esteco Old Vines 1945.

Fuera de Cafayate, el álbum familiar también encuentra nuevos exponentes. Sucede en Tolombón, donde una altura mayor y un clima más moderado dan vida a un Malbec intenso pero a la vez jugoso, como Anko Flor de Cardón de Estancia Los Cardones.

Ahora bien, a mayor altura las cosas cambian y el apellido se hace indispensable para explicar cada expresión. En Angastaco, los viñedos se encuentran a 2.400 metros sobre el nivel del mar. Allí el Malbec desarrolla un nervio particular, además de capas de textura y sabor, como sucede en el vino Valle Arriba de Raúl Dávalos. Para sorpresa de muchos, con la altura también aparece una frescura que define tensión en el Malbec, como muestra el Colomé Auténtico de Bodega Colomé.

Malbec Patagónicos

Ninguna región es tan extensa como la Patagonia en Argentina. De modo que se requieren matices para encontrar diferencias gustativas. Si bien el epicentro del vino en el siglo XX fue el Alto Valle de Río Negro, desde comienzos de este siglo Neuquén lleva la voz cantante.

La principal diferencia entre las regiones es la historia y la orientación. El Alto Valle es un oasis con más de cien años en producción a la vera del río. Neuquén aún no llega a las dos décadas sobre la barda. El primero está orientado este-oeste y el segundo, casi norte-sur. La diferencia en cantidad de sol recibida es significativa.

Así, los Malbec de Río Negro están elaborados con viñas viejas, cuyas raíces se hunden en suelos pesados y fríos, mientras que en Neuquén se trata de suelos ligeros, arenosos y calientes. Río Negro ofrece un Malbec de cuerpo medio a buen cuerpo y de rica frescura. En cambio, Neuquén brinda uno de buen cuerpo y paladar carnoso. Buenos ejemplos son Humberto Canale Old Vines o J. Alberto para los primeros, y Fin del Mundo Reserva o Alpataco para los segundos.

Lo interesante detrás de estos vinos es que no son los únicos, sino que son parte del camino que recorre hoy la vitivinicultura argentina para acercar al consumidor una muestra de la complejidad que esconden los terroirs de estas latitudes.


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Alejandro Iglesias
Alejandro Iglesias (40), apasionado por la gastronomía y las bebidas desde que tiene uso de razón, en 2005 se recibió en la Escuela Argentina de Sommeliers (EAS) y desde entonces se ha desempeñado como cronista especializado en diferentes medios locales (Bacanal, Glamout.com, BeGlam, Magna, Wine+, Revista Joy, Clase Ejecutiva y otros) e internacionales (Revista Sommeliers de Perú, Revista Placer de Uruguay y Decanter del Reino Unido). Como docente de EAS dicta clases en Buenos Aires, Panamá y Costa Rica. En 2013 fue nombra director académico de curso de Sommelier Profesional de la Facultad de Química de Montevideo perteneciente de la Universidad de la República Oriental del Uruguay.




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